Zona de contacto entre una biblioteca y una sala de exposición

Los formatos expositivos habituales, tradicionalmente pensados para exponer objetos únicos, valiosos y, en ocasiones, muy delicados –obras de arte–, suelen imponer barreras más o menos sutiles para alejarlos del público. Los marcos, las vitrinas, las distancias de seguridad, la sustitución de originales por imágenes proyectadas… son algunas de estas barreras.

Estos modelos de exposición tienden a resultar problemáticos cuando los objetos expuestos son documentos pensados para ser leídos o, por lo menos, hojeados, y no solo “contemplados” desde el otro lado de un marco o el interior de una vitrina.

Tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre todo ello junto a profesionales de otras disciplinas cuando, en 2010, el Centro de Estudios del MACBA fue invitado a participar en “MeLa: European Museums in an Age of Migrations”, un proyecto de investigación financiado por la Comisión Europea (FP7). El proyecto se había propuesto delinear nuevas líneas de trabajo para los museos en un contexto como el actual, caracterizado por la migración constante de personas, culturas, ideas, información y conocimiento.

En el contexto de este proyecto, desde el Centro de Estudios del MACBA abrimos una convocatoria para estudiantes de Arquitectura y  Diseño, con el objetivo de rediseñar el espacio de su planta baja. Ciento ochenta estudiantes de la Escola Superior d’Arquitectura de Barcelona, la Escola Eina, el Politécnico de Milán y la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Nápoles trabajaron en el proyecto a lo largo de un año, y presentaron un total de cuarenta y una propuestas.

Los resultados de este ejercicio de investigación interdisciplinar se han recogido en una de las publicaciones del proyecto, que puede consultarse aquí.